No quiero quejas. El mundo seguirá girando, a paso de tortuga algunas veces, vertiginosamente otras, aunque yo no actualice el blog. El momento de que este blog eche chispas y tenga un motor que gruña y chirríe no ha llegado todavía. Cuando llegue, el mundo se enterará. Aunque sea poco. No pretendo que este blog sea mi legado para la posteridad. La posteridad queda tan lejos todavía. Y en verdad, no sé para que servirá este blog. Todo a su tiempo, o mejor dicho: todo a mi tiempo.
Si lo que queréis son respuestas a vuestras incógnitas vitales mejor visitar al señor Pichichi Sembei que os desparramará algunas ideas que quizá activen alguna parte de vuestros cerebritos. Y si tenéis suerte, Pichichi Sembei os tocará un rato los cojones (o las tetas, si pertenecéis al ansiado público femenino).
Aquí muestro mi aportación onírica a una de sus entradas (aunque nosotros tengamos una evidente y orgullosa debilidad por las salidas).
http://despido-obligatorio-ya.blogspot.com/2008/12/maneras-de-vivir.html
Si lo que queréis son respuestas a vuestras incógnitas vitales mejor visitar al señor Pichichi Sembei que os desparramará algunas ideas que quizá activen alguna parte de vuestros cerebritos. Y si tenéis suerte, Pichichi Sembei os tocará un rato los cojones (o las tetas, si pertenecéis al ansiado público femenino).
Aquí muestro mi aportación onírica a una de sus entradas (aunque nosotros tengamos una evidente y orgullosa debilidad por las salidas).
http://despido-obligatorio-ya.blogspot.com/2008/12/maneras-de-vivir.html
